Luego de una gran polémica en torno a la participación de Israel en la Copa Mundial Sub 20 de la FIFA, el pasado 11 de junio la selección juvenil de fútbol israelí se impuso ante Corea del Sur y logró
un histórico tercer puesto en Argentina, país anfitrión del certamen.
Si bien la Copa debería haberse celebrado en Indonesia, el rechazo de algunas autoridades locales a la presencia de Israel hizo que la FIFA decida quitarle la organización dos meses antes de su inicio. Cabe destacar que el conflicto entre Israel y Palestina es un asunto sensible para la nación de mayoría musulmana más grande del mundo, la cual apoya abiertamente la causa palestina por razones religiosas y por su tradición anti-colonial. De hecho, Indonesia e Israel no mantienen relaciones diplomáticas.
En general, política y deporte son dos actividades que a priori no deberían mezclarse entre sí, sin embargo, la última competencia mundial de fútbol sub-20, sirve como ejemplo de que, en algunos casos, estos ámbitos son difíciles de separar. En efecto, grandes políticos mundiales a lo largo de la historia han utilizado al deporte con fines y beneficios políticos, concibiéndolo como una herramienta de comunicación política para mejorar su imagen internacional, tal como lo fue el caso
de Qatar, anfitrión de la última Copa Mundial de Fútbol en 2022.