El miércoles 29 de junio se llevó a cabo una nueva ronda de negociaciones para la reactivación del acuerdo nuclear firmado en 2015, y abandonado por el ex presidente estadounidense, Donald Trump, en 2018. Esta vez, no fue Viena el lugar del encuentro, sino Doha. Irán eligió a la capital qatarí para albergar las conversaciones debido a los estrechos lazos que mantienen ambos países. La ronda tuvo una duración de dos días, en los cuales el diálogo indirecto entre Teherán y Washington ha concluido sin lograr ningún avance.
El encuentro fue considerado como un fracaso para las potencias europeas, plagado de mutuas acusaciones entre las partes. Irán no sólo volvió a reclamarle a EEUU que retire al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado, sino que también pidió garantías legales que comprometan a las futuras administraciones a respetar el acuerdo. Sin embargo, Washington la consideró como una demanda imposible de cumplir. El representante de la Unión Europea (UE), Enrique Mora, publicó en su cuenta de twitter que las conversaciones habían sido “intensas”, y se lamentó expresando “estamos decepcionados con que Irán, una vez más, no haya respondido positivamente a la iniciativa de la UE”.
No obstante, desde Teherán se hicieron análisis más optimistas acerca de la reunión, calificada como “positiva” por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, quien se 3 expresó durante una llamada telefónica con su par qatarí, afirmando “insisto en que estamos haciendo serios esfuerzos para llegar a un buen acuerdo, sólido y duradero”.