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FRAME 01/14 · 3 de abril de 2026

Qatar en el centro del fuego: el yacimiento North Field y la trampa geográfica del estrecho

El pasado 18 de marzo de 2026, misiles iraníes impactaron en la ciudad industrial qatarí de Ras Laffan, el mayor complejo exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo. El ataque no fue aleatorio, sino más bien una respuesta directa a la ofensiva israelí c

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
3 de abril de 2026 3 min Medio Oriente 463 palabras
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El pasado 18 de marzo de 2026, misiles iraníes impactaron en la ciudad industrial qatarí de Ras Laffan, el mayor complejo exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo. El ataque no fue aleatorio, sino más bien una respuesta directa a la ofensiva israelí contra instalaciones gasíferas iraníes que operan como centro de procesamiento del yacimiento South Pars. Teherán respondió de inmediato y lo hizo apuntando al otro lado de la frontera marítima del Golfo.

La lógica del ataque iraní sobre Qatar sólo puede comprenderse a partir de la geografía del subsuelo del Golfo. El North Field-South Pars se extiende bajo las aguas del Golfo atravesando la frontera marítima entre Qatar e Irán, y constituye la mayor reserva de gas no asociado del mundo. Se trata de un único yacimiento compartido que alimenta las economías de ambos países. Del lado qatarí, el North Field sustenta la industria de GNL que exporta alrededor de 77 millones de toneladas al año, equivalente a aproximadamente un quinto de la oferta mundial de GNL.

Ras Laffan es la pieza central de toda esa cadena: catorce gigantes trenes de GNL procesan el gas del North Field, que luego es transportado por buques hacia destinos en todo el mundo. El daño infligido por el ataque tiene una magnitud sin precedentes. Dos de los catorce trenes de licuefacción y una de las dos plantas de gas a líquidos quedaron fuera de servicio, con una pérdida estimada en 20.000 millones de dólares anuales en ingresos.

A su vez, la situación de Doha se ve agravada por una vulnerabilidad estructural que no afecta de igual manera a todos los países del Golfo: Qatar no tiene salida al mar por fuera del Estrecho de Ormuz. Mientras Arabia Saudita dispone del que conecta sus campos del Golfo con el Mar Rojo, y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) cuentan con un oleoducto con salida al Golfo de Omán, Qatar junto a Kuwait y Bahréin no tienen rutas alternativas.

Esta asimetría es determinante y la Agencia Internacional de Energía (AIE) lo confirmó: Doha exportó el 93% de sus 112.000 millones de metros cúbicos de GNL a través del Estrecho. En contraste, Riad y Abu Dabi ya estaban aumentando la utilización de los oleoductos para amortiguar parcialmente el impacto del bloqueo iraní.

La situación de Qatar es, por tanto, doblemente crítica; sus instalaciones de producción fueron atacadas y dañadas, y simultáneamente la única vía de salida de sus exportaciones permanece bloqueada. La AIE calificó el impacto de los ataques y el bloqueo del Estrecho como “la mayor amenaza a la seguridad energética mundial en la historia”. Para un país cuya riqueza y proyección internacional dependen casi exclusivamente de ese gas, el conflicto es un golpe directo al corazón de su modelo de Estado.

LIC. FACUNDO FERNÁNDEZ CODÓN

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