Miles de imágenes y videos de las protestas en Irán recorren el mundo, luego de que la policía moral persa asesinara a la joven Mahsa Amini el 16 de septiembre. La misma había sido detenida tres días antes por no llevar colocado correctamente el hiyab. Si bien la policía sostiene que Mahsa falleció de un ataque al corazón, la versión que circula entre los manifestantes y la mayoría de la prensa internacional es que los agentes policiales le azotaron la cabeza con una porra y la golpearon contra uno de sus vehículos.
A raíz de lo ocurrido, miles de mujeres se lanzaron a las calles demandando el fin a las leyes obligatorias sobre el hiyab, entre otros reclamos en relación a los derechos de las mujeres. El alcance de las protestas se vio sin dudas multiplicado gracias al papel esencial que tienen hoy en día las redes sociales, que permiten compartir y viralizar instantáneamente lo que sucede en cualquier parte del mundo.
A pesar de la interrupción generalizada de internet que tiene lugar desde hace ya varios días, los manifestantes han logrado sortear exitosamente este obstáculo principalmente mediante el uso de VPNs y pudieron publicar contenidos en la web -a decir verdad, luego de tantos años de censura, prohibición de aplicaciones, y cortes de internet, la sociedad iraní ha desarrollado cierto expertise en eludir los controles gubernamentales. 2 Así como miles de mujeres se quitaron el hiyab en las protestas, las redes sociales y el internet han permitido quitar el velo de lo que está aconteciendo en Irán. De la manera más gráfica posible, la comunidad internacional está siendo testigo de la realidad que viven la mitad de la población iraní desde hace al menos cuatro décadas.