No pasó mucho tiempo desde que Irak fue el escenario del asesinato por parte de Estados Unidos (EE.UU.) del general iraní Qasem Soleimani y su mano derecha iraquí, Abu Mahdi al Mohandes. Si bien las tensiones entre Teherán y Washington vienen ya desde hace un tiempo, Irak nunca dejó de reafirmar su neutralidad. Esto se debe a su ubicación geoestratégica y a la presencia de tropas norteamericanas, las cuales se desplegaron nuevamente en el territorio en 2014 a pedido del Gobierno de Nuri al Maliki para combatir al autoproclamado Estado Islámico. El problema fue que en esa petición no se estipularon tiempos ni condiciones para una vez erradicado el grupo terrorista comenzar una paulatina retirada estadounidense del territorio iraquí.
Fue así como en enero de este año, posterior al asesinato de Soleimani, el Parlamento iraquí aprobó una resolución pidiendo la retirada de las fuerzas extranjeras de su territorio. A raíz de esto, la semana pasada EE.UU. e Irak iniciaron un diálogo estratégico en el cual se hizo referencia a comenzar una reducción de la presencia de tropas norteamericanas. ‘’La amenaza ha cambiado. Tenemos que reconfigurar el tipo de asistencia, tal vez con menos fuerzas, que el entrenamiento quede en manos de la OTAN y con mayor énfasis en nuestra soberanía para eliminar la imagen de
tropas de ocupación’’ expresó el Gobierno iraquí. Este es uno de los desafíos más importantes para el nuevo primer ministro Mustafa al Kadhim, quien se aferra en la soberanía iraquí. Por su parte EE.UU. afirmó que en los próximos meses “va a seguir reduciendo efectivos en Irak y negociará el régimen de las fuerzas restantes’’ además recalcó que ‘’no busca una presencia militar permanente’’.
Palabras clave: Irak, Estados Unidos, retirada