El 10 de noviembre alrededor de 100 personas provenientes de Eritrea, Sudán del sur, Somalía y Bangladesh, que habían partido a bordo de una precaria balsa desde la costa libia en dirección a Malta, fueron interceptadas en una operación conjunta con autoridades europeas por un barco de bandera panameña que los devolvió al puerto de Misrata en Libia.
Sin embargo, durante diez días hasta ser desalojados violentamente, más de 80 refugiados y migrantes se resistieron a abandonar el barco, soportando condiciones inhumanas de hacinamiento e insalubridad, así como extorsiones y a pesar de contar con el apoyo humanitario de organizaciones como Amnistía Internacional y Médicos sin Fronteras.
Heba Morayef, directora de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África confirmó las terribles condiciones de los campos de detención en Libia y denunció que los guardacostas libios, entrenados y financiados por Europa y principalmente Italia, detienen a refugiados ilegalmente en el Mediterráneo.
Según denuncian las organizaciones, devolver a lugares donde corre peligro sus vidas a quienes se ven forzados a escapar constituye una clara violación del derecho internacional:
el territorio libio es uno de los más hostiles debido al profundo conflicto armado en que se encuentra sumido y en este contexto los refugiados y migrantes están expuestos a agresiones, asesinatos, violaciones y trata de personas.
https://amnistia.org.ar/libia-personas-refugiadas-y-migrantes-se-niegan-a-desembarcar- en-una-suplica-desesperada-por-evitar-la-detencion-y-la-tortura/
https://www.aljazeera.com/news/2018/11/barricaded-refugees-ready-die-return-libya- detention-181118162855287.html