La rivalidad entre Riad y Teherán ha generado repercusiones dentro de la región puesto que apoyan a bandos adversarios en escenarios conflictivos como los de Líbano, Siria y Yemen. En 2016, tras años de tensión, tuvo lugar la interrupción total de las relaciones entre ambos países debido al asalto de la embajada saudí en Irán. Sin embargo, en los últimos meses los dos Estados han normalizado sus relaciones bajo el auspicio de Beijing. Dicho acercamiento trae consigo oportunidades para la región, la esperanza radica en que dicho entendimiento contribuya a la estabilidad y seguridad regional.
En este marco, existe cierto grado de optimismo para el conflicto en Yemen. En efecto, Mohamed Abdulsalam, jefe del movimiento hutí, afirmó que “La región necesita la reanudación de lazos normales entre sus países para que la nación islámica recupere la seguridad perdida a causa de la injerencia extranjera”, expresando su complacencia con el pacto.
Definitivamente el contacto directo entre la monarquía saudí y la república islámica ayudará a un rebaje de los enfrentamientos entre los hutíes respaldados por Irán y el gobierno yemení que cuenta con el apoyo de Arabia Saudita. De hecho, el diálogo iniciado en abril en Bagdad, empezó abordando los recientes ataques por parte de los rebeldes hutíes contra la monarquía saudí. 5 En esta línea, fuentes diplomáticas afirman que la reanudación de las relaciones es parte de la búsqueda de una salida del conflicto sin “perder la cara” por parte de Riad debido a su preocupación por el regreso de Estados Unidos al acuerdo nuclear con Irán.
Palabras clave: Arabia Saudita - Irán - Yemen