Desde principios de mayo, la región de la Península Arábiga y del Golfo Pérsico ha sido escenario de una multiplicación de ataques adjudicados a grupos armados que han sido vinculados al gobierno iraní, a partir de declaraciones de fuentes ligadas tanto a éste último como a la Administración Trump.
En esta situación cada vez más próxima a un escenario de guerra por procuración, los incidentes más recientes son el sabotaje a barcos petroleros en aguas emiratíes (12/5) y el ataque por drones a dos estaciones de bombeo de crudo en territorio saudita (14/5), así como la intercepción reportada de dos misiles cuando sobrevolaban el territorio de La Meca (20/5), que tendrían la intención de demostrar que Teherán tiene medios de ataque tanto simétricos como asimétricos para con sus enemigos y sus intereses estratégicos.
En tanto Washington ha adoptado, por su lado, una estrategia de máxima presión para con Irán (buscando ahogar a su gobierno económica y financieramente), Riad y sus aliados del Consejo de Cooperación del Golfo han adoptado una política de “espera expectante”: no han denunciado directamente a Irán, se han declarado por la paz y la estabilidad regionales, y solo han llamado a EE.UU. (indirectamente) a realizar ataques calculados contra Teherán. De igual modo, Omán estaría reeditando su rol de facilitador
3 de contactos por pedidos de las partes, y Riad ha convocado dos cumbres de emergencia adicionales a la de la Organización de Cooperación Islámica el próximo 30 de mayo: una del CCG y otra de la Liga Árabe. Debido a los múltiples esfuerzos que realiza en pos de una estabilidad regional acorde a sus intereses, la fecha designada tendría como objetivo dar tiempo a EEUU para evaluar su próxima acción y reforzar un escudo de protección en la región.
https://agsiw.org/gulf-arabs-caught-between-u-s-fire-and-fury-and-iranian-strategic- recklessness/
https://www.jpost.com/Middle-East/What-is-Saudi-agenda-for-emergency-summits-on- Iran-590306