El pasado lunes 14 el presidente de Rusia Vladímir Putin anunció el repliegue parcial de las fuerzas rusas involucradas en la operación aérea contra las organizaciones opositoras al gobierno sirio y organizaciones terroristas, luego de seis meses de actividad. Esto coincidió con el inicio de la segunda ronda de negociaciones en Ginebra.
El gobierno ruso afirmó que no será retirada la totalidad de los efectivos militares en Siria. Continuarán operativas la base aérea de Jmeimim, en la provincia de Latakia y la base naval de Tartús, y se mantendrán los sistemas de defensa antiaérea y los buques de la Armada en el Mar Mediterráneo.
El anuncio repercutió visiblemente en las delegaciones reunidas en Ginebra. Así como la intervención rusa en septiembre de 2015 alteró el balance en el plano militar y favoreció que las fuerzas armadas sirias tomen la iniciativa y creen condiciones favorables a Damasco para la negociación de una transición política con los grupos opositores, tanto
los diplomáticos occidentales como los representantes de la oposición siria y de la Liga Árabe percibieron en el anuncio de la retirada una señal clara de que Bashar al-Assad no cuenta con el apoyo irrestricto de Moscú y debe comprometerse a un acuerdo político con la oposición.
Mientras tanto, continuaron los enfrentamientos e intensos bombardeos entre las fuerzas gubernamentales y el Estado Islámico (EI), en las cercanías de Palmira, provincia de Homs y en la provincia de Deir Ezzor, tomada por el EI.
http://www.theguardian.com/world/2016/mar/15/russia-expected-increase-pressure- syrian-president-bashar-al-assad-vladimir-putin
http://www.syriahr.com/en/?p=45141
Rodrigo Medin
Observatorio Región MENA
18 de Marzo 2016