Desde principios de 2022 se ha comenzado a evidenciar una merma en la cantidad de eventos relacionados con el terrorismo yihadista en la región de Medio Oriente y Norte de África (MENA por sus siglas en inglés) y un aumento y concentración en el continente africano. En 2023, esta tendencia tendió a acentuarse, particularmente como consecuencia de la capacidad de adaptación de Estado Islámico (EI) cuya estrategia fue la de priorizar el funcionamiento en red de manera horizontal a través de sus filiales fuera de la región del MENA y la clandestinidad dentro de ella.
Como es sabido, la pérdida de los territorios que conformaban el califato de EI en 2018 no supuso su derrota, sino el comienzo de una nueva etapa de readaptación. El nuevo rumbo consistió en difuminarse en células clandestinas producto de la pérdida de su anclaje territorial en el corazón del mundo islámico. Asimismo, su organización interna de tipo horizontal le permitió que no fuera efectiva la estrategia llevada adelante por la Coalición Internacional de asesinar al líder (Al- Baghdadi) para terminar con la organización puesto que este fue rápidamente remplazado. No obstante, en el marco de su nueva estrategia de sumergirse en la clandestinidad, fue poca la publicidad que se le dio a sus sucesores.
En menos de un año se han sucedido tres nuevos líderes, de los cuales ninguno ha dado a conocer su cara. Con esta vertiginosa sucesión, pocos de sus combatientes conocen la identidad de quien está al mando, y paradójicamente, esto no es un impedimento para su funcionamiento. Aymen Jawad al Tamimi, un experto en yihadismo expresa: "Pese al hecho de que estos califas estén rodeados de un manto de oscuridad, el grupo insiste en que sus combatientes y los musulmanes en todo el mundo les declaren su lealtad". Este llamamiento que llega a todos los rincones del mundo ha sido especialmente escuchado en los países del África Subsahariana.
Las filiales de Estado Islámico en esta región se concentran en Somalia, Sudán y Mozambique con una cantidad de entre 100 y 200 combatientes en cada uno de ellos. Mientras que en República Democrática del Congo y Estado Islámico en África Central -que son herederos del grupo rebelde ugandés Fuerzas Armadas Democráticas-, cuentan con 1.000 y 1.500 combatientes respectivamente, y son conocidas por poseer buenas técnicas de perfeccionamiento para el combate. En Nigeria se emplaza una sede de reclutamiento, suministro y fines logísticos.
Ante esta situación, la Coalición Internacional contra Estado Islámico ha expresado que reforzará y concentrará sus esfuerzos en estos territorios. Los 28 miembros declararon que los ejes de las futuras acciones rondarán en torno a: seguridad fronteriza, control de la propaganda yihadista, ataque a las formas de financiación, y control de creación de células. A su vez, se mejorarán las técnicas de batalla y la obtención de datos biométricos para el reconocimiento de los adeptos a Estado Islámico en África.
Los miembros de la coalición se reunieron el día 15 de noviembre del corriente año (2023) con el Grupo de Enfoque de África para coordinar y colaborar en materia antiterrorista en el abordaje de esta situación que preocupa a la comunidad internacional en su conjunto. Los esfuerzos fueron dirigidos principalmente al África Occidental, ya que las células de ISIS no han mermado, y su nueva forma menos jerarquizada y estructurada permite su constante crecimiento.
El otro tema que marcó a la región del MENA en 2023 ha sido un nuevo episodio del conflicto palestino-israelí que comenzó el día 7 de octubre. Uno de sus protagonistas, Hamás, lanzó la madrugada de aquel día una operación llamada “Tormenta de Al-Aqsa” que desató una guerra sin precedentes desde la Guerra de Yom Kippur del año 1973.
Hamás, cuyo nombre formal es “Harakat Al-Muqawama Al-Islamia”, es de ideología yihadista, nacionalista e islamista. Gobierna la Franja de Gaza desde el año 1987 luego de la Primera Intifada y nace como un resabio de los Hermanos Musulmanes. Occidente considera a Hamás como una organización terrorista, y este es un dato interesante para analizar.
Tras lo sucedido durante esos días, Hamás ha tenido contactos estrechos con Hezbollah - organización libanesa chií formada por una pata política y otra paramilitar, que ha tenido incidencias directas en el conflicto en desarrollo-. Además, se registraron acciones directas contra Israel sobre su frontera norte, la cual comparten. Esto ha sido muy satisfactorio para Hamás ya que de esta forma logró bordear a Israel por Norte, Sur y Este, es decir, las tres fronteras terrestres.
Luego del comienzo del conflicto, las alertas comenzaron a aumentar en Europa por nuevas amenazas a ataques terroristas en países como Bélgica y Francia, países que ya han sido víctimas de atentados terroristas anteriormente.
Una prueba de que los temores no fueron infundados se dio el día lunes 16 de octubre, cuando un miembro autoproclamado de Estado Islámico abrió fuego en el centro de Bruselas, dejando como saldo dos víctimas fatales de nacionalidad sueca y otros tres heridos. Según informan, el autor del mismo, Abdesalem Al Guilani, subió a internet un video en el cual declaró hacerlo en nombre de Alá, y que, a su vez, si “nadie protege a los suyos, ellos se protegerán”. Por otro lado, Francia también sufrió un golpe en la ciudad de Arras, cuando un joven checheno de 20 años asesinó a un profesor mientras gritaba proclamas islamistas. Este suceso aconteció mientras se evacuaban dos puntos centrales de París: el Louvre y Versalles.
Claude Moniquet, especialista en terrorismo, explica que la guerra en curso entre Israel y Palestina es un escenario más que fértil para el resurgir de la yihad: “el islam radical es el problema básico que hay detrás y que el terrorismo es sólo una herramienta que sale cuando tiene un buen pretexto para salir". A su vez, entiende que los atentados serán por lobos solitarios, no de alta planificación, por lo que el desmantelamiento de los mismos será más complejo e insta a los gobiernos a cooperar en el intercambio de información para frustrar nuevos ataques.
En conclusión, si bien pareciera que EI ha dispuesto sus esfuerzos en fortalecer su presencia en África, las acciones que está llevando a cabo Hamás en este nuevo episodio del largo conflicto Palestino-Israelí denotan que la región del MENA sigue teniendo las condiciones propicias para el rápido crecimiento de grupos terroristas. Además, el hecho que muchos de los miembros de grupos terroristas yihadistas que hoy pululan en la región del MENA puedan parecer debilitados y desarticulados, no es más que un espejismo. La realidad es que se encuentran trabajando en la clandestinidad o al servicio de las poblaciones en las que se insertan esperando el momento indicado para hacerse visibles.
Fuentes
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