El 5 de junio se cumple un año desde que se desató la crisis en el Golfo, luego de la decisión de Arabia Saudita, EAU, Bahréin y Egipto de romper relaciones diplomáticas con Qatar, y aplicar un bloqueo económico. Otros países imitaron el accionar del cuarteto, y el pequeño Emirato debió buscar alternativas para evitar consecuencias irreversibles en su economía.
Durante estos meses, Doha rechazó las acusaciones realizadas por sus vecinos, y se negó a aplicar las condiciones estrictas demandadas por el bloque liderado por Arabia Saudita. Entre ellas se pedía que cierre la cadena Al Jazeera, disminuya sus vínculos con Irán, corte públicamente sus relaciones con grupos islamistas y los declare terroristas, e incluso que pague compensaciones por los supuestos daños provocados.
A fines de mayo del corriente año, Qatar prohibió el ingreso de productos originarios de Arabia Saudita, Egipto, EAU y Bahréin. La medida fue anunciada con el fin de proteger la seguridad de los consumidores y combatir el inadecuado tráfico de bienes. Además, el gobierno lanzó una directiva para buscar nuevos proveedores de los bienes que sufrirán el impacto de la resolución.
A pesar de que las importaciones habían caído cerca del 40% en las primeras semanas que siguieron al boicot de junio de 2017, Qatar logró volver casi a la normalidad, encontrando nuevos mercados de productos en países como Turquía, inyectando dinero en la economía, y desarrollando nuevas rutas marítimas a través de Omán.
Frente a la situación en el Golfo, el Ministro de Asuntos Exteriores de Bahréin, Sheikh Khalid bin Ahmed al-Khalifa, no ve ninguna solución diplomática en el corto plazo que permita resolver la crisis con Qatar.
https://www.reuters.com/article/us-gulf-qatar/bahrain-sees-no-glimmer-of-hope-for- ending-qatar-crisis-soon-idUSKCN1IS04T
https://www.aljazeera.com/news/2017/06/qatar-diplomatic-crisis-latest-updates- 170605105550769.html