La caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024 abrió una nueva etapa en la crisis siria, marcada por los primeros retornos masivos de refugiados. Turquía, principal país de acogida, concentra el mayor flujo: en los últimos nueve meses cerca de 474.000 personas cruzaron voluntariamente la frontera, con picos diarios de hasta 3.000. A nivel regional, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que ya han regresado unos 850.000 sirios y que pronto podrían alcanzar el millón, reflejando un fenómeno en expansión. El cambio es notable si se considera que, hasta hace poco, casi ningún sirio manifestaba intención de volver; en enero de 2025, el propio Filippo Grandi, director del organismo, señaló que cerca del 30% de los refugiados en Oriente Medio expresaban su deseo de regresar a corto plazo.
El movimiento de retorno masivo convierte a Siria en un nuevo escenario para las políticas internacionales posconflicto, situando en la agenda global debates sobre asistencia humanitaria, seguridad fronteriza y cooperación para la reconstrucción de infraestructuras, instituciones estatales y tejido social. Esta podría superar los 400 mil millones de dólares, mientras las sanciones y la fragilidad económica reducen las oportunidades de sustento. El retorno masivo constituye un signo del viraje político y social posterior a al-Assad, pero también evidencia los enormes desafíos que plantea la reintegración no sólo en la región sino también a nivel nacional.
El fenómeno, además, adquiere especial importancia en un escenario en donde la Unión Europea, Turquía y los países árabes han colocado a la “cuestión siria” como eje de su política migratoria, y donde los retornos pueden modificar sustancialmente la presión sobre los sistemas de asilo y las relaciones diplomáticas en la región.
El futuro de este proceso dependerá en gran medida de la capacidad del Estado y del apoyo internacional para garantizar la seguridad, la infraestructura y el desarrollo económico. En este sentido, el éxito o fracaso de las nuevas políticas tendrá consecuencias directas sobre la estabilidad regional y sobre la credibilidad de las instituciones multilaterales.
Palabras clave: refugiados – Siria – ACNUR – al-Assad
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