El pasado domingo 25 de agosto, el presidente sirio Bashar al-Asad, durante un discurso en el Parlamento, subrayó la necesidad de que Ankara efectúe el retiro de sus tropas asentada en varias zonas del norte del país, así como también planteó que el gobierno turco debería dejar de prestar apoyo a los grupos opositores.
Las relaciones diplomáticas entre Turquía y Siria se rompieron desde hace 13 años a partir del desencadenamiento del conflicto sirio a inicios del 2011. No obstante, recientemente ambos Estados demostraron una actitud proactiva hacia el restablecimiento del vínculo. A pesar de esto, el mandatario sirio sostuvo que “para lograr la restauración de las relaciones se requiere eliminar las razones que produjeron su destrucción”. En ese sentido, al-Asad declaró que “Siria no renuncia a ninguno de sus derechos, por lo que Turquía debe retirarse de los territorios ocupados y poner fin a su apoyo al terrorismo”.
En el marco del conflicto sirio, Turquía funcionó como base territorial para la organización logística y entrenamiento de las fuerzas opositoras al régimen presidido por Bashar al-Asad. Con el devenir de los enfrentamientos y el rol central que adquirieron las fuerzas kurdas –consideradas una amenaza para Ankara- en el combate contra las fuerzas yihadistas, Turquía efectuó la ocupación del territorio sirio entre 2016 y 2019. Actualmente el régimen turco administra de facto estas regiones en colaboración con los grupos armados rebeldes.