Luego del aumento de violencia entre Israel y Hamás, reflejado en las imágenes del sistema “Domo de Hierro” interceptando los 130 cohetes lanzados desde Gaza hacia Tel Aviv, las miradas apuntan hacia la Casa Blanca y la diplomacia desplegada por su nuevo inquilino, Joe Biden.
Desde que asumió en el mes de enero, la administración Biden ha dejado en claro que el conflicto palestino-israelí ocupa una posición baja en su lista de prioridades. Sin embargo, Washington ya no puede mirar para otro lado. Mientras que la violencia continúa en aumento, la administración Biden emitió un comunicado instando a las partes a una desescalada.
Khaled Elgindy, director del programa sobre Palestina y los asuntos palestinos-israelíes del Instituto de Medio Oriente, declaró que “la administración Biden parece haber creído que al asumir, revertiría algunas políticas de Trump, dejaría otras en su lugar y se olvidaría”. Pero para Elgindy, la situación requiere de una intervención norteamericana para evitar más violencia en Gaza y que el conflicto devenga en un escenario ya conocido, con las ofensivas militares israelíes en territorio palestino.
En opinión de Eytan Gilboa, experto en política estadounidense en Medio Oriente de la Universidad de Bar- llan, esta escalada es una prueba para Biden y falló. Pero para el profesor Jonathan Rynhold, director del Instituto Argov para el Estudio de Israel y el Pueblo Judío en Bar- 7 Ilan, “la posición estadounidense es un factor muy secundario” en la escalada.
Cabe recordar que hasta el momento Estados Unidos se encuentra sin nombrar un nuevo embajador en Israel, lo cual dificulta las relaciones diplomáticas en su intento de incentivar una desescalada del conflicto.