Desde el domingo 6 de diciembre, autoridades del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) y Turquía condenaron las acciones de fuerzas leales a Khalifa Haftar, que constituirían violaciones al acuerdo general de alto al fuego de octubre de este año.
Las declaraciones sobrevinieron luego de que presuntas fuerzas integrantes del Ejército Nacional Libio (LNA) atacaran una base del GNA en Ubari, que funciona como cuartel general de la zona militar de Sabha, al oeste del país. Tras este hecho, el ministro de defensa Salah Al-Namroush afirmó que de continuar las violaciones al acuerdo por parte de Haftar, el GNA se retiraría de las conversaciones 5+5 bajo el amparo de la ONU; además, apuntó por su silencio a la comunidad internacional y a la UNSMIL frente a la falta de condena del ataque. Por otra parte, el Alto Consejo de Estado se hizo eco de las declaraciones del ministro y emitió un comunicado aseverando que este ataque “es parte de una agenda externa destinada a frustrar cualquier camino pacífico de resolución del conflicto a través del proceso de diálogo” y manifestó que constituye una “clara violación a los términos del acuerdo”.
A su vez el portavoz del Ejército del GNA, el Cnel. Mohammed Gununu también condenó el hecho ocurrido y confirmó tanto el compromiso de Trípoli con el proceso de paz, así como el rechazo a participar de “cualquier resolución que incluya al criminal Khalifa Haftar”.
Mientras tanto, el lunes 8 autoridades del este del país interceptaron un carguero turco que se dirigía al puerto de Misrata. Tras confirmar esta información, el portavoz del LNA Ahmed al Mesmari acusó a Turquía de continuar proveyendo armamentos a Trípoli pese al acuerdo firmado.