Durante el fin de semana los ataques en la provincia de Idlib incrementaron y las repercusiones no tardaron en llegar. Los recientes eventos en el noroeste del país constituyen un cimbronazo, y las partes involucradas no solo se ven gravemente afectadas sino que, además, nuevas alianzas están puestas en juego.
El pasado domingo, debido a la escalada de violencia, Abu Mohammad al-Jolani, jefe de Hayat Tahrir al Sham (HTS), ligado a Al Qaeda y en cuyas manos se encuentra el control de Idlib, llamó a tomar las armas para defender la provincia, y aseguró que la actitud del gobierno marcó la muerte de los acuerdos y conferencias anteriores.
Por otro lado, tras la serie de dichos eventos, Putin y Erdogan mantuvieron conversaciones telefónicas. El presidente turco acusó al gobierno sirio de “buscar sabotear las relaciones de cooperación ruso-turcas”, haciendo referencia a la reciente ofensiva. Y, añadió que las continuas violaciones al alto al fuego por parte del gobierno sirio, ha llegado a dimensiones alarmantes. Incluso puso en duda el accionar de las fuerzas de Al-Assad, catalogándolas como imposibles de explicar debido al daño y las muertes causadas.
Si bien las acciones llevadas a cabo en Idlib pueden poner en peligro una futura paz, no 3 hay que perder de vista otras zonas conflictivas como Deraa y el sureste del Éufrates, donde continúan estando en juego diversos intereses y varios países involucrados.
Se podría decir que tras la derrota de Daesh, en Siria comenzó una nueva fase del conflicto. Ya no se trata de batallas y operaciones particulares, sino que se trata de ganar mayor influencia y posiciones. Estas cuestiones son, en definitiva, lo que determinará el resultado del conflicto iniciado hace más de siete años.
https://www.aljazeera.com/news/2019/05/syrian-gov-seeking-sabotage-turkey-russia- relationship-190514095849413.html
https://www.middleeasteye.net/news/militant-chief-issues-video-call-arms-defend-syrias- idlib-against-bombing