Entre 2006 y 2009, la ONU generó una comisión independiente de investigaciones para recoger pruebas. El equipo tuvo tres directores en tres años, y los funcionarios obtuvieron resultados dispares. El resultado más importante fue la acusación de cinco militantes de Hezbolá, el partido-guerrilla libanés de inspiración iraní, como responsables directos del crimen. La agrupación se negó a entregar a los acusados y habló de “complot”. Ninguno de los acusados apareció, por lo que serán juzgados in absentia.
Saad Hariri, actual primer ministro libanés e hijo del fallecido, acudió para esta última apertura de sesiones del TEL a La Haya (Países Bajos), donde el tribunal tiene la sede, y, a su salida, se enfrentó a los medios, con el rostro nostálgico y visiblemente perturbado. “Sin
duda han sido días difíciles para mí”, afirmó el mandatario, “desde un comienzo exigimos justicia porque creemos que son la justicia y la verdad las que protegerán al Líbano”, indicó.
Mientras tanto, en el contexto de las últimas deliberaciones del TEL, se generó en las redes sociales enorme polémica por la designación de una calle en la localidad de Ghobeiri, vecina a Beirut, con el nombre de “Mártir Mustafa Badreddine”. Badreddine, fallecido en Siria en 2016, está acusado de haber sido uno de los autores del crimen del fallecido premier. La ciudad está gobernada por Hezbolá.
http://www.naharnet.com/stories/en/250413
https://www.middleeastmonitor.com/20180918-anger-in-lebanon-over-naming-a-street- after-one-of-the-main-suspects-in-hariris-assassination/