Fiel a su estilo unilateral e informal, el pasado martes 1 de julio, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en su red social “Truth Social” que Israel ha aceptado “las condiciones necesarias” para implementar un cese del fuego de 60 días en la Franja de Gaza. En dicha publicación afirmó que “Los qataríes y egipcios, que han trabajado muy duro para ayudar a traer la paz, entregarán esta propuesta final”, y agregó “Espero, que, por el bien de Medio Oriente, Hamás acepte este acuerdo, porque (la situación) no mejorará: sólo empeorará”.
El viernes anterior, Trump había anticipado ante periodistas que esperaba concretar un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás durante la visita oficial del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a Estados Unidos. Por su parte, Netanyahu no ofreció detalles sobre los temas de la visita, más allá de mencionar que se abordará un acuerdo comercial. Empero, se espera que tanto Gaza como Irán sean parte central de las conversaciones en Washington.
Hasta el momento, 2 de julio, el gobierno israelí no ha emitido un comunicado oficial confirmando lo dicho por Trump. Sin embargo, en una declaración pública, el primer ministro Benjamín Netanyahu dejó en claro que el objetivo de eliminar a Hamás sigue firme. Según sus palabras, “no habrá un Hamás”, no se volverá al estado anterior a la guerra y se liberará a los rehenes.
En suma, se trata de una noticia en desarrollo, por lo que será clave seguir de cerca las declaraciones de los mandatarios y la visita de Netanyahu a Washington. Alcanzar un alto el fuego continúa siendo una meta difícil de alcanzar. Hamás insiste en un cese permanente de las hostilidades, exige el retiro total de Israel de la Franja de Gaza y apuesta por mantenerse en el poder. Considerando ambas posturas, todo indica que cualquier avance hacia un alto al fuego dependerá de negociaciones complejas y concesiones mutuas que, por el momento, siguen sin concretarse.
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