Durante 2022, Túnez ha sido escenario de diversas manifestaciones que visibilizan la grieta existente en la población. A favor o en contra del presidente, las manifestaciones son consecuencias de las medidas que aplicó a finales de julio del año 2021, que aún hoy siguen vigentes y son acompañadas por nuevas.
Es necesario recordar que Kais Saied, ateniéndose al artículo 80 de la Constitución, dio comienzo a esta crisis institucional suspendiendo el Parlamento, gobernando por medio de decretos y violando libertades de expresión, entre otras. Todas estas acciones se justificaron por medio de acusaciones hacia el gobierno anterior de ser corrupto, de llevar al país a una parálisis política y a un estancamiento económico.
Actualmente, el presidente estableció que en julio se llevará a cabo un referéndum para reemplazar la Constitución democrática y la celebración de elecciones legislativas en el mes de diciembre. A su vez, realizó reemplazos en el consejo judicial y en la comisión electoral (ISIE), una de las pocas instituciones que se mantenía independiente de su control. Este órgano de control democrático contiene miembros que han sido elegidos por Saied, por lo que su transparencia será cuestionable.
Las últimas manifestaciones en contra del presidente piden por la vuelta de la democracia, el respeto de los derechos, la solución al hambre, y acusan a Saied de dictador, dado a que ha puesto en duda los procesos legales y electorales. Por otra parte, quienes lo apoyan creen que las medidas son acertadas y necesarias para generar cambios políticos y económicos, pero estos han sido
6 aplicados de manera lenta. Defienden las modificaciones en la ISIE asegurando que los miembros al tener inmunidad no serán manipulados por partidos políticos, y gozarán de independencia.