A mediados de octubre de 2021, la recién llegada ministra de Túnez, Najla Bouden Romdhane, presentó ante el presidente Saied a los nuevos integrantes del gobierno. En la composición del mismo se destaca la cantidad de miembros ajenos a los partidos políticos, que no han participado anteriormente en la escena política. Sólo algunos de ellos habían sido nombrados por Saied, pero los restantes pertenecen al ámbito académico, siendo profesores o conferencistas. Siguiendo o no una estrategia, la incorporación de gran cantidad de mujeres ha sido un hecho a resaltar.
Bouden ha declarado que su principal objetivo es luchar contra uno de los males que debilita la democracia tunecina, la corrupción. También se propone cumplir con las demandas socioeconómicas para poder elevar el nivel de vida de los ciudadanos.
En cuanto al presidente de la Nación Saied, ha declarado que sus intenciones son las de iniciar un diálogo nacional. Sostiene su postura afirmando que sus medidas no son inconstitucionales, sino que responden al estado de excepción por el que transita Túnez, que, según él, está bajo la mira de actores extranjeros y políticos nacionales que buscan el poder para satisfacer sus propias necesidades. No obstante, las manifestaciones contra sus medidas son cada día más concurridas, al notar el pueblo que la democracia se está alejando.
La conformación de un gobierno y el nombramiento de su primera ministra fueron cuestiones requeridas por los actores tanto nacionales como internacionales. Tras las noticias, EEUU felicitó a Túnez por haber formado un gobierno liderado por una mujer, que a su vez incluye 10 ministras
7 más, y espera que pronto este país vuelva a las vías de la constitucionalidad.