“El pueblo estadounidense homenajea a todos aquellos armenios que fallecieron en el genocidio que comenzó hace hoy 106 años”. Estas declaraciones fueron realizadas por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en su discurso del pasado sábado 24 de abril, coincidiendo con la conmemoración del Día del Recuerdo del Genocidio Armenio y con el 106 aniversario. Biden utilizó la palabra genocidio dos veces, dejando bien en claro su posicionamiento y cumpliendo con lo prometido en la campaña electoral. Las respuestas desde Ankara no se hicieron esperar.
La decisión de Biden erige a los Estados Unidos como el país número 30 en el sistema internacional en reconocer el genocidio armenio. Previamente a la declaración, alrededor de 100 congresistas norteamericanos habían instado al presidente a que cumpla con su promesa electoral. El reconocimiento formal, tras el realizado por las cámaras en el año 2019 y con oposición del por entonces presidente, Donald Trump, amenaza con deteriorar una relación bilateral que ha estado signada en los últimos años por focos de tensión.
Por su parte, Ankara rechazó enérgicamente la declaración, negando los hechos y condenando la propia concepción de genocidio. "Las palabras no pueden cambiar ni reescribir la Historia. No tenemos que aprender nada de nadie respecto a nuestro propio pasado", escribió en Twitter el ministro de Relaciones Exteriores Mevlut Cavusoglu. Otros miembros del Ejecutivo se 8 pronunciaron, como Ibrahim Kalin, portavoz presidencial, al expresar que las declaraciones de Biden sobre los eventos de 1915 no tienen sustento. Desde los círculos políticos turcos, incluido el Partido Republicano del Pueblo (CHP), la masacre de los 1,5 millones de armenios se la relativiza, a punto tal que se habla de los eventos de 1915 enmarcados en el contexto bélico de la Segunda Guerra Mundial.
Palabras clave: Turquía, Biden, genocidio armenio, Estados Unidos