En un contexto marcado por el aumento de las críticas hacía el gobierno de Turquía, el Parlamento ha aprobado este miércoles una polémica ley que endurece el control del Gobierno sobre las redes sociales.
Según el texto, las social networks que cuenten con más de un millón de conexiones al día, como Twitter y Facebook, tendrán que tener un representante en Turquía y obedecer a los tribunales que pidan retirar contenido. Esto requiere que las grandes compañías de internet también tendrán que almacenar en Turquía los datos de sus usuarios en el país, y podrían ser penalizadas, en caso de que no se respete, con una reducción de banda ancha.
Por su parte, los representantes parlamentarios a favor de esta ley justifican estas medidas en la necesidad de garantizar el “derecho al olvido” e impedir campañas de “difamación”. Sin embargo, provocó duras críticas de algunos sectores, argumentando que facilitará la censura y el control sobre la población, violando el “el derecho a la libertad de expresión en línea”. Según los opositores, el verdadero objetivo busca reducir los espacios en que los ciudadanos pueden 2 expresarse libremente y compartir noticias.
Esta controvertida ley podría deteriorar la imagen de la calidad de la democracia turca, que ya venía siendo denunciada por muchas ONG de Derechos Humanos, debido a las detenciones de decenas de periodistas bajo acusaciones genéricas como apoyo al terrorismo, y podría generar una autocensura por parte de la población.
Palabras clave: redes sociales, democracia