Luego de varias semanas gestionando con éxito la crisis del COVID-19, el Ministerio de Salud de Turquía ha anunciado que “el brote está bajo control” y comienza a preparar el terreno para volver a la normalidad.
El gobierno de Ankara busca reabrir gradualmente la economía. En este marco, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan pronunció “debemos reparar rápidamente las destrucciones que el período de epidemia ha causado en nuestra economía y orientarnos hacia los pasos mucho más grandes.” Indicó, de esta manera, que Turquía llegó a la fase de dejar atrás el período turbulento adoptando una actitud mucho más sólida que los países desarrollados y se prepara para encarar una recuperación económica de la misma manera.
Esta nueva fase de recuperación gradual de la normalidad tendrá dos normas básicas: todos deben usar mascarilla y deberán respetar la distancia social. Esto implica que, si bien la situación está bajo control, las realidades del virus no han cambiado, por lo tanto, el riesgo continúa. El Ministro de Salud, Fahrettin Koca, ha anunciado que tiene previsto establecer una serie de restricciones 2 relajadas, lo que denominó “vida social controlada”. Esta medida que será acompañada con un incremento de tests para detectar los casos de forma más temprana.
En un contexto global donde el COVID-19 continúa avanzando, Turquía se enfrenta a un gran desafío, adaptarse a la “nueva normalidad” que requiere aprender a convivir con el virus. No existen modelos a seguir, lo cual implica cuidados extremos, parte de un proceso largo y complejo que debe atravesar.
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