En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad turcas, que han estado llevando a cabo operaciones principalmente en la capital Ankara y Estambul, dieron un duro golpe a Daesh (Estado Islámico) al prevenir presuntos actos terroristas y arrestar a uno de los llamados miembros de alto rango: un sospechoso de nacionalidad afgana que era presuntamente muy cercano al fallecido líder de la organización, Abu Bakr al-Bagdadi.
Las autoridades han revelado que el sospechoso, identificado con las siglas claves A.S.I.M., entró en Turquía con un pasaporte falso, aunque no han detallado desde cuándo se encontraba en el país. Era sospechoso a su vez de organizar entrenamiento para Daesh mientras estaba en Siria e Irak, además de servir en su consejo de toma de decisiones. Una cuestión a tener en cuenta es que, en su momento, los informes de las agencias de inteligencia mostraron el papel clave que tuvo Turquía en la muerte de al-Baghdadi al detener y extraditar a uno de sus ayudantes a Irak, quien proporcionó a las autoridades estadounidenses información crítica para localizar al hombre en cuestión.
Las operaciones llevadas a cabo por las fuerzas turcas incluyeron el arresto de otros 145 sospechosos bajo presuntos vínculos con la organización terrorista, entre ellos extranjeros, además de ser incautados de un gran número de documentos, armas y municiones pertenecientes a la organización.
Siendo uno de los primeros países que reconoció a Daesh como un grupo terrorista en 2013, Turquía ha estado llevando a cabo con frecuencia operaciones nacionales y transfronterizas contra el grupo
7 durante años con el fin de eliminar una gran amenaza terrorista global: el dato de que las fuerzas de seguridad turcas hayan capturado al menos a 850 sospechosos con vínculos con Daesh en los primeros tres meses del 2021 dan cuenta de esto.