El 7 de Julio se dio a conocer que uno de los cruces fronterizos con Irán, luego de estar cerrado durante casi cuatro meses a causa del COVID-19, se reabrió con fines exclusivamente comerciales. El mismo fue cerrado en Marzo por común acuerdo, ya que Irán encabezaba la lista de los países de Medio Oriente a los cuales más había afectado la propagación del virus. Esto, sumado a que comparte una extensa frontera con Irak, el cual no está preparado en ningún ámbito para hacer frente a la pandemia, llevó a tomar la decisión de cerrar el paso y sólo permitir el ingreso de camiones iraníes con ayuda humanitaria.
Es decir que, durante estos casi cuatro meses no se llevaron a cabo intercambios de importaciones y exportaciones entre Teherán y Bagdad. Esto tuvo un gran impacto, ya que las economías de ambos están atravesando momentos de crisis, ya sea por las sanciones económicas de Irán, o los bajos precios del petróleo que afectan al corazón del comercio de Irak.
A razón de esto, luego de llegar a la conclusión de que la propagación del COVID-19 está aún lejos de terminar y que no se puede parar por siempre la actividad comercial, ambos gobiernos tomaron la iniciativa de habilitar el paso transfronterizo los días miércoles y domingos regularmente, dejando abierta la posibilidad de una mayor flexibilización. 6
Por otro lado, en lo que respecta a las relaciones comerciales de Irak y Jordania, el miércoles 8 de Julio el Ministro de Energía y Recursos Minerales iraquíes, el ingeniero Hala Zawati dio a conocer que se llevó a cabo una exitosa negociación con el gobierno jordano. La misma se desarrolló en un clima positivo y dio como resultado la reanudación de las exportaciones del suministro energético en las próximas semanas. Estos dos acontecimientos con tan sólo horas de diferencias muestran que Julio llegó cargado de esperanzas y altas expectativas para la economía de Irak.