El barrio sellado de Varosha ha levantado nuevamente polvareda en la comunidad internacional tras el pronunciamiento de las autoridades de la República Turca del Norte de Chipre y respaldadas por Ankara de buscar su apertura y repoblación. La zona se encuentra bajo estatus militar determinado por las Naciones Unidas luego de que fuera abandonada en 1974 como consecuencia de la invasión turca. Erdogan aprovechó el contexto para reafirmar la solución de dos Estados para Chipre.
La intención de reabrir Varosha no es más que la búsqueda incesante del reconocimiento internacional de la República Turca del Norte de Chipre. “Haremos todos los esfuerzos posibles para garantizar el reconocimiento del Estado turcochipriota lo antes posible”, expresó Erdogan en un mensaje grabado dirigido a los militantes del AKP. En adición, rechazando la reunificación, sostuvo en un discurso realizado en la isla que “nadie debe esperar que los turcochipriotas renuncien a su condición de igualdad y soberanía y acepten vivir como una minoría según la voluntad de los grecochipriotas”.
La tesis turca tiene desde entonces grandes rechazos por parte de Occidente. El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha manifestado su honda preocupación y ha realizado un llamamiento a las partes para evitar acciones unilaterales que tensione aún más la situación. Mientras que las autoridades de Chipre –reconocidas internacionalmente– anunciaron que elevarán el reclamo al Consejo de Seguridad. Finalmente, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, calificó como inaceptables las intenciones 8 de Turquía y de las autoridades turcochipriotas.