En plena crisis por la pandemia, esta semana se produjo un nuevo suceso en el conflicto entre los Estados Unidos e Irán. El protagonista es, nuevamente, Venezuela. A principios de siglo, el ya fallecido Hugo Chávez encabezó un polémico acercamiento con la República Islámica. Años después, uno de los puntos en común entre ambos países continúa siendo la enemistad con Estados Unidos y la política de sanciones que éste les ha aplicado.
Venezuela atraviesa una profunda crisis económica, política y social, lo que se ha visto agravado por las severas sanciones que ha aplicado el gobierno norteamericano, que busca la salida de Nicolás Maduro y reconoce a Juan Guaidó como legítimo presidente. En ese marco, y ante una severa escasez de gasoil, recurrió a Irán para abastecerse, país cuya economía también padece sanciones impuestas por el gobierno de Trump.
Esta semana se conoció el envío por parte de Irán de 5 buques cargados con combustible con destino a Venezuela, lo que saltó las alarmas en la región ante la posible respuesta de los Estados Unidos, cuyos buques militares patrullan las aguas del Caribe. Ante las amenazas norteamericanas 5 de bloquear el paso de los buques por aguas internacionales, el Canciller Mohamed Zarif escribió al Secretario General de Naciones Unidas, advirtiendo que cualquier medida sobre el cargamento sería considerada como un acto de piratería y que por lo tanto desde Irán responderían de manera categórica. El portavoz iraní declaró que tomarán “las respuestas proporcionales para preservar la libertad de navegación e imponer un costo sin precedente por las ilegalidades”, en el caso de que éstas llegaran a producirse.
Se abre entonces un nuevo episodio en la tensa y conflictiva relación que mantiene la República Islámica con los Estados Unidos, esta vez, como hace algunos años, con América Latina como escenario y con una Venezuela en estado crítico.