En el comienzo de 2021 se presentan nuevos desafíos ante el parteaguas que implicó la asunción
de Biden como presidente de EEUU.
El año inició con la publicación de un polémico informe de inteligencia de EEUU, donde se afirma que “El príncipe heredero Mohamed Bin Salman aprobó una operación en Estambul para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi”. También sostuvo que MBS posee control absoluto sobre la seguridad y las cuestiones de inteligencia del Reino. Por su parte el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) dijo que “el informe carece de todo elemento probatorio sustancial que ligue al príncipe heredero con el crimen, no es más que una opinión sin evidencia
concluyente".
En el plano regional el levantamiento del bloqueo a Qatar fue un punto de distensión. Se restablecieron las relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2017. Los esfuerzos de mediación de Kuwait dieron sus frutos y los países del Golfo fueron conscientes del deadline que implicaba la
salida de Trump y el ascenso de una administración demócrata.
Finalmente, la guerra en Yemen cursa su sexto año y aparece como una piedra en el zapato para la monarquía saudí. Asistimos a una nueva escalada de violencia, en medio de ataques contra instalaciones petroleras saudíes por parte de los hutíes y contraataques saudíes. Para poner coto a este clima, los saudíes enviaron una nueva propuesta de cese al fuego que se implementaría bajo 6 la supervisión de la ONU, la reapertura del Aeropuerto Internacional de Sanaa y la autorización de la importación de combustible y alimentos a través del puerto de Hodeidah. Sin embargo, los hutíes se mostraron reacios a aceptar hasta que no se levante el bloqueo aéreo y marítimo y sostuvieron que la oferta “no aporta nada nuevo”, constituyendo un ejemplo más del
estancamiento que atraviesa el conflicto
Palabras clave: Biden-Qatar-Khashoggi-CCG