Desde 2015, el gobierno yemení junto a Arabia Saudita y una coalición de países árabes-sunitas se enfrenta a los hutíes, un grupo norteño que tiene el apoyo – aunque más discreto – de Irán. Sin embargo, tanto el bando gubernamental como los rebeldes están formados por una serie de alianzas inestables y conflictivas.
Uno de los enfrentamientos ‘intra’ alianza más importante está en el bloque gubernamental con el rol del Consejo de Transición del Sur, una agrupación separatista sureña. Esta agrupación ha recibido entrenamiento y financiamiento de Emiratos Árabes Unidos, y por momentos ha oscilado entre pelear junto a la coalición o perseguir su propia causa independentista. De hecho, en 2018 y 2019 se dieron fuertes enfrentamientos entre los ‘aliados’ por el control del sur, provocando tensiones en la alianza Riad-Abu Dabi. Lo único que mantiene la unidad es el rechazo a los huties y el apoyo que otorga la coalición internacional.
Después de varios meses de calma, volvieron a desatarse enfrentamientos. Recientemente, el CTS logro avances en la provincia sureña de Shabwa, rica en recursos petroleros. Aún más, la agrupación anunció que realizaría operaciones militares en Abyan, otra provincia sureña, para “limpiarla de organizaciones terroristas”. Si bien es cierto que Al Qaeda estuvo muy activa en el sur, el objetivo de fondo es consolidar su poder. Frente a esto, Rashad al Alimi, quien preside el Consejo Presidencial, ordenó a Aidarous al Zubaidi – líder del CTS y paradójicamente miembro del Consejo – que detenga los avances. 3 No obstante, será difícil que los sureños cedan y Yemen parece no encontrar la paz: aunque la tregua con los rebeldes está siendo relativamente efectiva, los continuos enfrentamientos entre facciones dan muestras de la compleja situación en este país.