Habiendo cumplido su sexto aniversario, el conflicto en Yemen parece no tener fin. Este sufrió un proceso de internacionalización, en el que actores internacionales intervienen para favorecer sus intereses. Por un lado, los rebeldes houties apoyados por Irán, controlan la capital y gran parte de noroeste del país. Por el otro, el gobierno oficial en el exilio es apoyado por la coalición liderada por Arabia Saudita. No obstante, a lo largo de conflicto ambos bandos han tenido fracturas y enfrentamientos internos, tornándolo aún más complejo.
A finales de marzo, el gobierno saudí hizo público una propuesta de cese al fuego y retorno a las negociaciones. Sin embargo, una vez mas fue rechazado, y volvieron a desatarse los bombardeos y ataques cruzados. El punto central ahora es la provincia de Marib, rica en recursos energéticos que aún es controlada por el gobierno oficial. Los houties son conscientes que si logran tomarla, le darán el ‘golpe de gracia’ al devastado oficialismo. Pero también los saudíes saben que es el último bastión que les daría algo de peso a la hora de las negociaciones.