A fines de septiembre tuvo lugar un reinicio de las hostilidades en el Cuerno de África, tras conformarse una coalición de diversos grupos insurgentes etíopes contrarios al gobierno de Abiy Ahmed. Al poco tiempo, el comandante en jefe del ejército etíope denunció la colaboración egipcia, sudanesa y eritrea con las fuerzas rebeldes, lo cual fue negado por Sudán e ignorado por Egipto. Más recientemente, el día 4 de octubre, los gobiernos de Egipto, Sudán, Eritrea y Somalia se reunieron en la cumbre de El Alamein, que finalizó con una declaración conjunta.
Los últimos acontecimientos se enmarcan en un proceso de diversos conflictos regionales entre los 4 firmantes y Etiopía. En el caso de Eritrea, las tensiones se producen por la búsqueda etíope de salida al mar Rojo. Respecto a Somalia, la disputa se da a partir del apoyo etíope a la región separatista de Somalilandia. Esta lógica se repite para el caso sudanés, donde Addis Abeba respalda a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) frente al gobierno nacional.
En cuanto a Egipto, la rivalidad es la de dos poderes que se disputan el control en diferentes ámbitos . El principal foco de conflicto en los últimos años ha sido el control sobre las aguas del Nilo, fundamentales para el abastecimiento egipcio, y para la producción energética etíope. El Ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, sostuvo la necesidad de defender el interés nacional egipcio.
La situación entre Etiopía y Egipto se ha deteriorado en el marco de las recientes hostilidades. Específicamente, tras la acusación de intromisión egipcia en asuntos internos etíopes, el país declaró persona no grata a un diplomático egipcio, forzándolo a abandonar el país. Esta acción fue respondida de forma similar por El Cairo con el correspondiente diplomático etíope.
Al respecto, Egipto ha buscado obtener el respaldo de las grandes potencias. En su reciente visita, Xi Jinping respaldó el derecho egipcio a proteger su seguridad hídrica, mientras que la postura de Washington ha sido ambivalente al respecto.
En este contexto, la diplomacia egipcia coordinó la cumbre de El Alamein con miras a reforzar posiciones en común con el resto de las partes frente a Etiopía. En dicha cumbre, se adoptaron resoluciones comunes sin mencionar al rival directamente. Entre ellas la unidad territorial de Sudan y de Somalia, afirmar que la gobernanza del Mar Rojo compete solo los Estados con salida a dicho mar; y remarcar la necesidad de seguir el Derecho Internacional en el caso de las aguas del Nilo.
Con los acontecimientos en curso, queda por ver si los firmantes guardaran sus compromisos. Aún así, la dinámica observada es la del acercamiento entre actores con intereses regionales comunes, en el marco de la rivalidad de larga data entre Egipto y Etiopía.[1][2][3]